Los resultados de las Pruebas Aprender, que mide los conocimientos de estudiantes de 5° y 6° año de secundaria, muestran una caída en el desempeño, especialmente en Matemática donde sólo el 16,9% de los alumnos alcanzó un nivel satisfactorio. En Lengua, la foto es (un poco) más alentadora: el 56,5% mostró buen rendimiento.

Desde la Dirección General de Escuelas (DGE), reconocieron que “hay una desmejora en los rendimientos respecto a años anteriores” y entre las múltiples causas que podrían explicar estos resultados resaltaron dos: los efectos de la pandemia y las inasistencias.

En ese sentido, sostuvieron que estos resultados “llaman a atender tanto Lengua como Matemática” y que es un “llamado de atención para implementar estrategias que acompañen a los estudiantes en estas disciplinas”. 

Aunque sea una alarma a nivel local, explicaron que “es un fenómeno que ocurre en todas las jurisdicciones” y sumaron que “es importante destacar que los resultados de Mendoza están alineados con los resultados a nivel nacional”.

Qué arrojaron las Pruebas Aprender

Los números de las Pruebas Aprender se desprenden de una medición realizada en 2022, el primer año lectivo en que las escuelas retomaron la presencialidad plena desde el comienzo del año lectivo.

“Desde que empezamos con las mediciones locales en 2021 vemos una recuperación de aprendizaje de los estudiantes, pero no podemos establecer la comparación con la prepandemia”, adelantó Romina Durán, directora de Evaluación de la Calidad Educativa.

En Mendoza participaron en total 17.807 estudiantes de 5° y 6° año (el 75,9% de la nómina total).

En lo que respecta a los niveles de desempeño, el Ministerio distingue cuatro categorías: por debajo del nivel básico, básico, satisfactorio y avanzado. Los primeros dos están por debajo de lo esperado.

En el informe se desprende que en Matemática hay un 50,9% de estudiantes “por debajo del nivel básico”, un aumento de 14,9% respecto del 2019. 

Si se suman las dos categorías “no satisfactorias” de las mediciones del Ministerio (que incluyen “por debajo del nivel básico” y “básico”), ese número asciende en 2022 a 83,1%. Es decir que solo el 16,9% de los alumnos alcanzó un nivel satisfactorio en esa área de estudio. 

“La mayor caída se da en Matemática. Todavía no tenemos acceso a las bases por institución para poder avanzar y acompañar de mejor manera. Estos resultados nos obligan a pensar estrategias en esta disciplina”, aseguró Durán.

Y sumó: “Este año evaluamos matemática de forma local y el año que viene vamos a poder tener un diagnóstico más preciso”.

En el sector público ese número “negro” asciende a 86,9% de los estudiantes, y aquellos que alcanzaron un nivel satisfactorio es del 13,1%. La primera cifra aumentó de 2019 a 2022 un 14,3%. 

En las escuelas de gestión privada en 2022 fue el 73,1% de los alumnos que no incorporaron el conocimiento suficiente y el 26,6% sí lo hicieron. La variación respecto del 2019 de aquellos que su nivel de desempeño fue “básico” o “por debajo del nivel básico” fue del 19,8%. 

Los números en el desempeño en Lengua son un poco más alentadores. El 23% de los alumnos está “por debajo del nivel básico”. De 2019 a 2022 hubo un incremento del 10% en ese segmento. 

Si a eso se le suma el 20,5% de los alumnos que alcanzaron un nivel “básico”, por debajo de lo “satisfactorio”, la cifra asciende a 43,5%, un número que tres años atrás era del 31%. Por la positiva, asciende a 56,5% del alumnado que mostró buen rendimiento.

La foto, en este caso, entre el ámbito estatal y el privado, tiene pequeñas diferencias. 

En el primero, el 48,4% del alumnado obtuvo resultados por debajo del nivel satisfactorio, 12,3% más que los registrados en 2019. 

En el segundo, la última medición indica que hay un 30,3% de estudiantes que no alcanzan el nivel esperado, un 9% más que en las pruebas Aprender que se realizaron antes de la pandemia. 

Otro dato que se desprende del último informe de la cartera de Educación es el rendimiento según el nivel socioeconómico de cada adolescente. 

El Ministerio construye un índice socioeconómico de los hogares sobre la base del cuestionario complementario que se aplica a estudiantes exclusivamente; el mismo indaga sobre el nivel educativo de madre/s, padre/s o tutores, el nivel de hacinamiento de la vivienda, y la existencia de ciertos bienes en el hogar, incluyendo libros.

“Hay distinciones en los resultados de aprendizaje en variables como escuelas de gestión estatal o privada, en el ámbito rural con el urbano y también se observan más dificultades en estudiantes con nivel socioeconómico bajo y se ve marcado que hay mayor cantidad de estudiantes por debajo del nivel esperado”, precisó Durán. 

En Matemática, la clase baja mostró un magro desempeño, alcanzando sólo el 7,4% un nivel satisfactorio contra un 92,6% que no lo hizo. De 2019 a 2022 esos números empeoraron: el primero había sido de 14,6% (sumando nivel “satisfactorio” con “avanzado”) y “por debajo del nivel básico” y “básico” fue del 85,4%. 

En Lengua el crecimiento de aquellos que no pasaron el nivel de desempeño básico fue del 57%, con una variación respecto del 2019 del 6,2%. 

La clase media también vio retrocesos en sus rendimientos: en Matemática, en 2022 el 83,7% de los alumnos están por debajo del nivel esperado, 15,4% más que los que arrojó 2019. En Lengua, la variación también se hizo notar: de 30,9% en 2019 a 42,2% en 2022 en términos de valores no satisfactorios. 

En estratos de poder adquisitivo alto también hubo peores números. Pasan de 46,7% (2019) a 64,8% (2022) los alumnos que no obtuvieron un nivel satisfactorio en Matemática. En Lengua, en la última medición, el 29% no pasaron el nivel “básico”o están “por debajo del nivel básico”, mientras que esa cifra era 11,9% menor en 2019. 

Un factor clave: las inasistencias

Aunque la DGE celebró que Mendoza se posiciona como la segunda provincia del país con el mayor incremento de la tasa de escolarización de nivel secundario entre 2019 y 2022, también destacó una preocupación en el nivel de inasistencias.

“Uno de los principales problemas es el de las inasistencias. Antes de la pandemia veníamos observando una caída en el porcentaje de asistencia y en la pospandemia se ve más claro”, expuso Durán y dijo que en los cruces que realiza la DGE “el nivel de asistencia es un condicionante clave en los resultados de aprendizaje”.

Y adelantó que están elaborando un informe para comparar el aumento en el promedio de inasistencias con el decaimiento en el nivel de aprendizaje de los estudiantes.

“Para poder recibir las estrategias de acompañamiento para mejorar trayectorias los chicos tienen que estar en las aulas. Solo adentro de las escuelas podemos ayudarlos para que fortalezcan sus aprendizajes”, concluyó.

Fuente: El Sol

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