El caso del narco condenado que escapó del Hospital Central sin que los dos jóvenes penitenciarios federales que lo custodiaban le frenaran el paso porque, prima facie, se encontraban durmiendo, generó un par de investigaciones en la Justicia provincial y la federal. Una tiene como objetivo dar con el reo que integraba una organización que intentó ingresar a Mendoza más de 2.200 kilos de marihuana hace más de tres años y la otra determinar si hubo responsabilidad de los guardiacárceles.
En principio, los pesquisas reconstruyeron que Cristian Darío Pizarro Rivero fue internado en el efector público de calle Alem por una intervención de vesícula, tal como reveló El Sol este miércoles. Llevaba más de una semana alojado en la cama 10 de la habitación 303, ubicada en el tercer piso. Minutos antes de las 3.30, una cámara lo captó caminando por los pasillos vistiendo campera azul, pantalón negro y zapatillas marrones mientras salía por el sector de calle Montecaseros.
Tres horas después, los penitenciarios que tenían responsabilidad de custodia, ingresaron a la habitación y no lo encontraron en el lugar donde debía permanecer. Dieron aviso al 911 y personal policial llegó hasta el lugar.
El juez federal Marcelo Garnica y efectivos de Investigaciones de Mendoza también se dirigieron al hospital para liderar las actuaciones. Tomaron contacto con los archivos registrados por las cámaras y confirmaron, efectivamente, que el hombre de 46 que estaba vinculado a la banda del jefe narco Raúl Bressi Escalante, salió caminando del hospital sin ejercer violencia hacia terceras personas y ni causando daños en las instalaciones. Detalle no menor porque esto lo aleja de cualquier tipo de responsabilidad penal.
Pero no solo eso: el magistrado tuvo acceso a filmaciones en la que se observó a los penitenciarios federales “durmiendo”. Debido a esto, comenzaron a incorporar pruebas en el expediente para concluir próximamente si hubo negligencia o connivencia, como sucede en este tipo de hechos.
Es decir, determinará si los guardias efectivamente se confiaron y durmieron cuando el hombre conocido como el Camionero aprovechó la oportunidad para abandonar el edificio o si hubo algún tipo de interacción previa entre ellos para que fingieran estar descansando.
Con base en esto, surgieron varias preguntas que buscan respuestas: ¿por qué Pizarro Rivero se encontraba alojado en sala común, sin esposas en la cama y con los penitenciarios afuera de la habitación?
Los interrogantes comenzarán a ser evacuados cuando se conozcan las explicaciones del Servicio Penitenciario Federal. “Se confiaron o puede haber algo más importante detrás. “, deslizaron fuentes policiales y penitenciarias a este diario.
Lo cierto es que, mientras la Justicia penal investiga responsabilidad y la policía busca al prófugo (este miércoles se trabajó un dato que se encontraba cerca de la cancha de Independiente Rivadavia, en el Parque General San Martín), también se inició una causa administrativa contra los dos guardiacárceles, que podría costarle la suspensión y hasta la expulsión de la institución.
Pizarro Rivero es un hombre con antecedentes por diversos delitos. Pero la causa que lo mantuvo tras las rejas se inició a principios de enero del 2020, cuando se supo que el narco Bressi Escalante coordinaba la llegada de un valioso cargamento de marihuana mientras se alojaba en la cárcel de La Pampa purgando una pena de 14 años de cárcel por otro secuestro.
Así fue que, un mes después, Pizarro Rivero, quien era el camionero de la banda, fue detenido en la localidad de Gutenberg, en Córdoba, mientras transportaba 2.284 kilos de marihuana ocultos en un cargamento de arroz a granel. La banda fue a juicio el año pasado y Bressi Escalante recibió 19 años de cárcel; mientras que Pizarro fue sentenciado a seis.
Fuente: El Sol
