El hombre confesó el crimen y quedó detenido por homicidio en primer grado. Ocurrió en Washington, Estados Unidos.

Un hombre de 60 años fue detenido en la ciudad de Spokane (Washington, Estados Unidos) el miércoles 3 de noviembre por asesinar al novio de su hija, luego que se enteró que el joven la había vendido a una red de tráfico sexual.

Ante la desaparición de su hija, en octubre del año pasado, John Eisenman comenzó a rastrearla por los lugares que solía frecuentar. Luego de una intensa búsqueda, logró localizarla en el área de Seattle donde había sido capturada por una red de trata, así fue que Eisenman acudió a rescatarla.

Una vez que la joven retornó sana y salva a su ciudad de origen, la victima reveló ante su familia que su novio, Aaron Sorensen, era el responsable de haberla entregado al tráfico sexual, y les contó donde se ocultaba.

Así fue que el hombre diagramó un plan para vengarse del joven de 19 años que tanto daño le había causado a su hija. Sin pensarlo, tomó el auto y condujo hasta la ciudad vecina de de Airway Heights donde se dirigió a la casa de la ex pareja de su hija, y lo secuestró.

Acto seguido, lo llevó a un sitio desolado y en el que no transitase mucha gente o hubiesen instaladas cámaras de seguridad, donde lo atacó salvajemente.

Tras golpearlo con un ladrillo en la cabeza le propinó múltiples puñaladas que fueron las que le ocasionaron la muerte. Tras cometer el asesinato, el hombre dejó el cuerpo del chico en el interior del automóvil, abandonado en una zona remota del condado de North Spokane.

Andrew Sorensen, el joven de 19 años asesinado.
Andrew Sorensen, el joven de 19 años asesinado.

El cadáver permaneció allí hasta octubre de este año, cuando una persona que circulaba por la zona le llamó la atención la presencia sospechosa del vehículo y se acercó a inspeccionarlo.

Al sentir el olor fétido que emanaba su interior, alertó a la Policía. Así descubrieron el cadáver golpeado de Sorensen en alto estado de descomposición en el baúl del auto. Tenía los tobillos y las manos atadas, cinta adhesiva sobre la boca y múltiples marcas de puñaladas.

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