En el corazón del Valle del Cajón Grande, al pie del imponente Cerro Campanario, se encuentran las Termas del Cajón Grande, uno de los destinos termales más buscados del sur de Mendoza.
Ubicadas sobre la Ruta Nacional 145, a unos 135 kilómetros de la ciudad de Malargüe, estas termas combinan naturaleza, montaña y aguas con propiedades terapéuticas en un entorno de altura que invita a desconectarse del ritmo cotidiano.
Aguas ferrosas y beneficios para la salud
El complejo cuenta con cinco piletas a cielo abierto de aguas termales ferrosas. Por sus características minerales, son recomendadas para afecciones reumáticas crónicas, artritis, bronquitis y diabetes, además de contribuir a mejorar la circulación sanguínea y aliviar el estrés.
Sumergirse en estos piletones naturales, rodeados de montaña y silencio andino, es una experiencia que combina bienestar físico y descanso mental, en un paisaje que se mantiene prácticamente intacto.

Servicios en plena cordillera
Además de las piletas termales, el predio ofrece camping con proveeduría y servicios sanitarios, además de un comedor con platos regionales y espacios para pasar el día en familia o con amigos.
El entorno también permite realizar caminatas, cabalgatas, trekking, safaris fotográficos y excursiones por la zona cordillerana.

Cómo llegar y qué tener en cuenta
Para acceder es necesario transitar la RN 145 en dirección al Paso Pehuenche, por lo que se debe atravesar controles aduaneros argentinos. Es obligatorio llevar DNI y tarjeta verde del vehículo.
Un dato clave: los horarios de Aduana son de 9 a 18, tanto para el ingreso como para el regreso, por lo que conviene organizar la jornada con antelación.

Se recomienda viajar en vehículo alto o 4×4, especialmente en los últimos kilómetros cuyo camino es de ripio, donde el camino puede presentar dificultades según las condiciones climáticas.
Para los mendocinos y turistas que buscan una escapada distinta, las Termas del Cajón Grande se consolidan como una propuesta ideal: aguas terapéuticas a cielo abierto, montaña, aire puro y una postal cordillerana que invita a volver.
