El conflicto por el financiamiento del Hospital Garrahan sumó un nuevo capítulo de fuerte impacto político luego de que en las pantallas del centro pediátrico más importante del país apareciera expuesta la millonaria deuda que mantiene el IOMA, la obra social de la provincia de Buenos Aires administrada por el gobierno de Axel Kicillof.

La situación generó revuelo nacional porque ocurrió en medio de las protestas impulsadas por sectores kirchneristas contra el gobierno de Javier Milei, denunciando un supuesto “desfinanciamiento” de la salud pública.

Sin embargo, desde el propio Garrahan se difundieron cifras que comprometen seriamente a la administración bonaerense. En una de las pantallas del hospital se mostró que la deuda atribuida al IOMA supera los 9.100 millones de pesos.

La polémica dejó al descubierto una contradicción incómoda para el kirchnerismo: mientras cuestiona el ajuste nacional, la principal obra social bonaerense acumula deudas millonarias con hospitales públicos.

Incluso el propio Hospital Garrahan publicó oficialmente que las obras sociales provinciales mantienen una deuda superior a los 10.500 millones de pesos y que el IOMA representa el caso más grave, concentrando más del 40% del total adeudado.

“El Hospital Garrahan sostiene la atención pese a la deuda millonaria de IOMA”, expresó la institución en un comunicado oficial, donde además advirtió que esos recursos son indispensables para medicamentos, insumos y salarios del personal.

Aunque el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, salió a desmentir los números y calificó la información como “mentira absoluta”, distintos sectores opositores exigen explicaciones concretas sobre el estado financiero de IOMA y el origen de la deuda.

Desde bloques opositores en la Legislatura bonaerense ya presentaron pedidos de informes reclamando detalles sobre los montos adeudados, los pagos pendientes y los fondos judicializados.

El episodio también volvió a poner bajo la lupa la situación crítica de IOMA, una obra social que desde hace años acumula denuncias por atrasos en pagos, problemas de cobertura y conflictos con prestadores médicos en distintos municipios bonaerenses.

Mientras tanto, pacientes y trabajadores del Garrahan observan cómo la pelea política entre Nación y Provincia se desarrolla en medio de una crisis sanitaria cada vez más delicada.

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