En la historia de la ufología argentina existen episodios que, pese al paso de las décadas, continúan generando interrogantes imposibles de responder. Uno de ellos ocurrió en Mendoza, durante la madrugada del 28 de diciembre de 1954, y con el tiempo se transformó en uno de los casos más impactantes de presuntos humanoides vinculados al fenómeno OVNI en el país.

El episodio fue reabierto y analizado por el grupo de investigación IAAC (Investigadores de Anomalías Aéreas de Cuyo), quienes recopilaron testimonios históricos, documentos y antecedentes del hecho considerado un clásico de los encuentros cercanos en Argentina.

Todo ocurrió sobre la Ruta Nacional 143, en el tramo que une San Rafael con la ciudad de Mendoza. Aquella noche, un contingente de siete artistas españoles viajaba por la carretera cuando algo llamó violentamente su atención: un intenso resplandor azul emergía desde un descampado ubicado a un costado del camino.

En un primer momento, los viajeros creyeron estar frente a un incendio rural o una fogata de gran tamaño. Pero al acercarse descubrieron una escena completamente fuera de lo común.

A unos 150 o 200 metros de la ruta se encontraba un enorme objeto luminoso apoyado sobre el terreno.

La principal testigo del caso, María Luisa García Holgado de Amaya, describió años después al extraño aparato como “dos platos hondos unidos por sus bordes”. Desde una franja central emanaba una potente luz azulada mezclada con una especie de neblina o vapor luminoso que envolvía parcialmente la estructura.

El tamaño del objeto era considerable: según los testigos, podía compararse con un autobús.

Movidos por la curiosidad, varios integrantes del grupo descendieron del vehículo y comenzaron a acercarse lentamente al lugar. Fue entonces cuando ocurrió lo más perturbador del episodio.

Junto al objeto aparecieron dos figuras humanoides.

Imagen recreada con IA

Uno de los seres permanecía erguido mientras el otro parecía manipular algo sobre el suelo. Ambos tenían apariencia humana, aunque vestían extraños trajes ajustados o escafandras que reflejaban la intensa luz azul del aparato.

Sin embargo, hubo un detalle que marcó profundamente a los testigos.

Según relataron, los movimientos de aquellas entidades parecían desarrollarse en cámara lenta, como si estuvieran sometidos a otra gravedad o a un efecto físico desconocido.

“El desplazamiento de las figuras no era normal. Era lento, extraño, antinatural”, señalaría años más tarde uno de los relatos recuperados por los investigadores de Mendoza.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por IAAC, los humanoides finalmente ingresaron nuevamente en el objeto, que comenzó a elevarse lentamente hasta despegar del terreno.

El OVNI habría continuado visible durante varios kilómetros mientras el vehículo retomaba viaje hacia Mendoza, hasta desaparecer definitivamente en la oscuridad de la madrugada.

Décadas después, el caso sería investigado por reconocidos estudiosos del fenómeno, entre ellos Oscar Uriondo y posteriormente el investigador Roberto Banchs, quien logró reconstruir gran parte de la historia mediante entrevistas a sobrevivientes y familiares de los protagonistas.

Para los especialistas del IAAC, el episodio posee varios elementos considerados fundamentales dentro de la casuística OVNI mundial: múltiples testigos, observación cercana, descripción detallada del objeto, presuntas entidades humanoides y permanencia prolongada del fenómeno.

A más de 70 años del hecho, el denominado “Caso de los Humanoides de Mendoza” continúa siendo uno de los encuentros cercanos más enigmáticos y discutidos de la ufología argentina.

Y aunque jamás pudo obtenerse una explicación definitiva, aquella madrugada de 1954 sigue ocupando un lugar inquietante en la memoria de quienes aseguran que, por unos minutos, observaron algo que no pertenecía a este mundo.

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