El reconocido astrofísico de Harvard, Avi Loeb, ha vuelto a sacudir a la comunidad científica al anunciar el descubrimiento de un nuevo objeto procedente de fuera de nuestro sistema solar. Se trata de un meteoro de trayectoria polar que se fragmentó en la atmósfera terrestre hace apenas unos meses.

Un meteorito interestelar es un objeto rocoso o metálico que se originó fuera de nuestro sistema solar y viajó por el espacio interestelar antes de llegar a las cercanías de la Tierra. Los científicos pueden identificarlo por su velocidad y trayectoria inusualmente altas, que indican que no está ligado gravitacionalmente al Sol. Si se confirma el origen interestelar de Polar-IM, el hallazgo permitiría estudiar material formado alrededor de otra estrella, aportando información única sobre la composición y evolución de sistemas planetarios lejanos.

Izquierda: Lugar de la caída del objeto interestelar. Derecha: Interpretación artística. Crédito: Avi Loeb

El fenómeno, bautizado formalmente como Polar-IM, fue localizado tras una revisión de la base de datos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA. Los sensores gubernamentales detectaron su ingreso el pasado 1 de abril de 2026 sobre el océano Atlántico Sur, precisamente frente a la costa de Argentina.

Lo que llamó la atención de Loeb fue la velocidad extrema y la trayectoria del objeto. El bólido se desplazaba a unos 59.8 kilómetros por segundo con una fuerte componente polar, una cifra que supera con creces la velocidad necesaria para escapar de la gravedad del Sol en esa región.

Al analizar la órbita junto al investigador Richard Cloete, los cálculos arrojaron una certeza asombrosa. Tras evaluar las incertidumbres de medición mediante un millón de simulaciones estadísticas, concluyeron que la probabilidad de que el objeto provenga del espacio interestelar es superior al 99.9997 %.

«Es el candidato a meteorito interestelar más sólido jamás registrado en la base de datos de bólidos de la NASA», afirmó el astrofísico, destacando el rigor matemático del hallazgo.

Comparación de velocidades de meteoros donde la línea punteada marca el límite gravitatorio del Sol (42.14 km/s). Mientras que los círculos grises representan objetos atrapados en nuestro sistema solar, la estrella azul oscuro destaca a Polar-IM, el candidato interestelar más firme registrado desde 2018, con una certeza superior al 99.9997 % de que proviene del espacio profundo exterior. Crédito: Cloete y Loeb, 2026.

A diferencia de otros descubrimientos previos que motivaron expediciones oceánicas, las características de Polar-IM plantean un desafío científico diferente. El bólido tenía una masa estimada de unos 150 kilogramos y un diámetro de apenas medio metro, liberando una energía de impacto modesta.

Debido a estas proporciones, el objeto estalló a una altitud muy elevada, concretamente a 90.5 kilómetros de altura. Esto significa que la roca espacial se fragmentó por completo en las capas superiores de la atmósfera antes de que cualquier residuo pudiera tocar el océano. Por esta razón, la prioridad actual del equipo no es organizar una búsqueda en el mar, sino realizar una reconstrucción teórica de alta fidelidad para modelar la entrada atmosférica y la dispersión del viento.

Para avanzar en la investigación, se ha emitido un llamado internacional para recopilar cualquier registro óptico, satelital, sísmico o de infrasonido captado por redes de monitoreo el 1 de abril a las 02:13:14 UTC, lo que permitirá validar de forma independiente este histórico viaje cósmico.

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