La pasión por la Selección Argentina volvió a romper fronteras. Según estimaciones de consultoras privadas y operadores turísticos, entre 45.000 y 50.000 argentinos viajaron a Estados Unidos para acompañar al equipo de Lionel Scaloni durante el Mundial 2026, una cifra que podría convertirse en el mayor desplazamiento de hinchas argentinos hacia territorio estadounidense en toda la historia.

El fenómeno no sólo impacta por la cantidad de fanáticos movilizados, sino también por el volumen económico que generó. Los cálculos más recientes indican que el gasto promedio por persona ronda los 10.000 dólares, considerando vuelos, alojamiento, entradas, traslados internos, alimentación y otros consumos turísticos. De confirmarse estas proyecciones, los argentinos ya habrían desembolsado cerca de 500 millones de dólares durante su estadía mundialista.

La cifra adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la Selección avanzó hasta las semifinales, obligando a miles de hinchas a extender reservas hoteleras, modificar pasajes, adquirir nuevas entradas y trasladarse entre distintas ciudades estadounidenses para seguir al equipo partido tras partido.

Diversos informes publicados antes del inicio del torneo estimaban que asistir a los encuentros de la fase de grupos demandaba entre 7.800 y 10.000 dólares por persona. Ese presupuesto incluía vuelos internacionales, hospedaje por más de una semana, entradas oficiales, transporte interno y gastos básicos. Sin embargo, quienes decidieron continuar acompañando a la Selección en las instancias decisivas terminaron realizando desembolsos aún mayores.

Para dimensionar el fenómeno, los 500 millones de dólares estimados equivalen a una suma superior al presupuesto anual de muchos municipios argentinos. También representan uno de los mayores movimientos de dinero protagonizados por turistas argentinos en un único evento deportivo internacional.

Aunque el récord absoluto de presencia argentina sigue estando asociado al Mundial de Brasil 2014, favorecido por la cercanía geográfica, especialistas consideran que la edición 2026 ya se convirtió en el mayor éxodo de hinchas argentinos hacia Estados Unidos y probablemente en uno de los más importantes registrados por una selección extranjera en suelo norteamericano.

Con banderas celestes y blancas copando aeropuertos, hoteles, bares y estadios desde Miami hasta Nueva Jersey, la hinchada argentina volvió a demostrar que no existen distancias ni costos capaces de frenar una pasión que se transformó en un fenómeno global. Y mientras la Selección sueña con otra final mundialista, miles de argentinos siguen escribiendo su propia historia en las tribunas, protagonizando un récord de asistencia y gasto que ya quedó marcado en la historia de los Mundiales.

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