Sara Verón, productora ejecutiva del show «Juglares de Vendimia» -que coronó las celebraciones el pasado fin de semana en el teatro griego Frank Romero Day- cargó contra los periodistas mendocinos que criticaron el espectáculo y los definió como «personas resentidas» y «poco felices con su vida».

«El periodismo de Mendoza se encarga de matar o tratar de extinguir el único producto cultural que tiene la provincia que se ve en el mundo», escribió entre varios signos de exclamación en sus redes sociales.

«He estado en varias vendimias en distintos roles y nunca vi algo que estos señores y señoras aprecien. Siempre está todo mal. Si hay mucho artista sobre el escenario lo catalogan de ‘bodrio’; si hay poco artista catalogan ‘escenarios vacíos’. O sea: ¡no te viene bien nada, hermano!«, arremetió.

La productora aseguró que los críticos nunca entienden el guion. «No sé cuántos libros han escrito o qué capacidad de análisis tienen de una obra», comentó, asociando la experiencia de redactar volúmenes con la sutileza para analizar shows.

¿Hay que tener títulos para opinar de la Vendimia?

Verón trabajó en las vendimias nacionales de 2012, 2014 y 2016; a lo que sumó producciones ejecutivas en las departamentales de Las Heras y Lavalle. Su labor consiste en coordinar las acciones de los diversos equipos, cumpliendo con los objetivos y los cronogramas establecidos.

Y es cierto que, después de cada fiesta en el teatro griego, los diarios mendocinos publican columnas donde colegas hacen un balance de lo que se mostró. Verón cree que buena parte de ellos no está capacitado para hacerlo.

«La mayoría de los críticos de arte tiene al menos una licenciatura en bellas artes, historia del arte, apreciación del arte o un campo similar. Es importante tener formación y experiencia en el tipo de arte que vas a criticar, ya que te dará una base informada para tus opiniones, así como credibilidad profesional», postuló.

En contraste, calificó a algunos periodistas como «criticones». «Detrás del que critica se encuentra una persona resentida y poco feliz con su vida. Rechaza la felicidad ajena porque le recuerda que se puede vivir de otra manera. Ataca la osadía de los demás porque le recuerda su falta de valentía, menosprecia los logros ajenos porque le carcome la envidia por dentro«, disparó.

Y es como si se hubiera ido engranando a medida que escribía. Más adelante, Verón espetó en mayúsculas: «Dejen de joder con sus gustos personales y dejen crear y que cada artista ponga su sello en cada espectáculo ¿Desde cuándo son los diseñadores de la única verdad? ¿Por qué cuando una fiesta cuenta la misma historia siempre -cada director pone su estilo y está súper bien eso- desde lo tradicional la critican?».

Verón continuó proponiendo que haya menos «mala onda» hacia los que hacen la fiesta. «Siempre o casi siempre veo las diversas obras y espectáculos de nuestros artistas mendocinos y me pueden gustar algo o no, pero aplaudo y felicito el arriesgarse, el crear, el trabajo y la constancia (…)».

Y cerró: «Críticos y criticones: dejen crear; sepan apreciar el arte que hace el otro. Disfruten, vean las cosas con el corazón, aprecien el trabajo de cada artista. Fin de la historia ¡Feliz vendimia compañeros de arte! Ustedes sí que saben lo que se siente estar en nuestro teatro griego y sentir no sólo el aplauso sino la ovación del único que tiene la verdad, nuestro público. Lo demás es pan y circo (más circo que pan)».

Una imagen de Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza, en el teatro griego Frank Romero Day.

Una imagen de Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza, en el teatro griego Frank Romero Day.

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