Lo conocen como Puchi y tiene base en el barrio Los Peregrinos de Godoy Cruz. A ese popular sector, ubicado hacia el oeste del Pablo VI, lo llaman “La Favela”. Es considerado “zona roja” por los policías y vecinos que transitan diariamente por allí. Los tiroteos y la venta de drogas “son frecuentes” y recomiendan alejarse de la zona en horas de la noche. Policías con años en las calles recordaron que el 24 de agosto del 2014, “jóvenes de esa barriada” mataron al sereno Ariel Giménez (40) de un complejo colindante, el ATSA, cuando las casas estaban en las últimas etapas de construcción, un caso que quedó prácticamente en el olvido de los investigadores.
El Puchi, identificado como Ignacio Yoel Zurita (19), fue detenido el viernes 9 de este mes por efectivos de la Comisaría 52ª. Los policías lo tenían marcado por varios hechos de inseguridad ocurridos este año y fueron tras él cuando se mostraba con actitud sospechosa y desafiante.
Hubo una persecución y luego terminó tras las rejas, a disposición del fiscal de Robos y Hurtos Oscar Malla, quien había solicitado su captura el 30 de mayo por un robo ocurrido el 12 de febrero en su propia casa. En ese hecho habría actuado con un amigo conocido como Chinita, quien está detenido con prisión preventiva por esa causa.
Son varios los hechos que le sindican al Puchi desde hace meses. “Entra y sale, entra y sale”, admitieron fuentes judiciales en charla con este diario. Por este motivo, los uniformados de la citada dependencia lo reconocieron a las 0.30 del viernes mientras realizaban tareas de patrullaje en la zona de calle Cabo San Juan de Los Peregrinos.
En un momento, detectaron que un joven que vestía campera negra y pantalón se escondía detrás de un auto. Cuando se dirigieron a identificarlo salió corriendo por la citada calle hacia el oeste.
Los policías iniciaron una persecución a pie porque sabían que estaban frente al joven que venía cometiendo hechos en su jurisdicción. Luego de algunos minutos, lograron reducirlo en el cruce con Vélez Sarsfield. Como era de esperarse, el Puchi ofreció resistencia e intentó evitar que lo esposasen. Esto provocó que vecinos y familiares llegaran hasta el lugar para agredir con piedras y botellas a los policías.
Debido a esto, los efectivos tuvieron que hacer uso de las escopetas provistas con postas de goma para dispersar a los presentes. Los disparos sirvieron para ganar tiempo y meter al sospechoso en la movilidad. Lo llevaron hasta la dependencia ubicada en calle Rawson y confirmaron que tenía pedido de captura por el hecho ocurrido el 12 de febrero.
De acuerdo con la investigación que lidera el fiscal Malla, el Puchi y un amigo identificado como Facundo Chinita Zabala, le robaron a un conocido del barrio Nueva Generación de Maipú una moto y su correspondiente documentación, un teléfono celular Samsung y 17.000 pesos cuando se dirigía a un negocio de La Favela.
La víctima de ese hecho aseguró que estuvo varias horas privada de la libertad en el domicilio que sería del Puchi, después de las 14 del día citado. Contó que llegó con un amigo hasta Los Peregrinos para comprar en un negocio y que fue sorprendido por dos sujetos a los que conocía como “Puchi” y “Chinita”. Agregó que lo llevaron por la fuerza a una casa de la manzana D y que allí les sacaron todas sus pertenencias, haciendo hincapié en que fue golpeado y estuvo privado de la libertad durante un largo tiempo.
Por ese hecho, los policías de la 52ª detuvieron primero al Chinita. Lo reconocieron por un tatuaje en el pecho: “Victoria“. El fiscal Malla lo imputó y un juez le dictó la prisión preventiva hace pocos días.
Este jueves, luego de la captura del Puchi, el representante del Ministerio Público tenía previsto realizar una rueda de personas para que la víctima lo reconociera detrás del vidrio espejado, pero nunca se presentó. “Y quizás no lo haga nunca por el temor que tienen en la zona”, describió una fuente judicial consultada por El Sol.
Lo cierto es que, además de esta detención, los policías de la zona habían sorprendido al Puchi el 20 de abril circulando en una moto robada con otro joven. A las 15 de ese día, los uniformados se desplazaron al barrio Los Peregrinos al detectar la presencia de dos hombres que se movilizaban en una moto Yamaha negra sin patente.
Al llegar a la intersección de Volcán Santamaría y Cabo Blanco, detectaron que uno de los ocupantes del rodado era el famoso Puchi. Se les dio la voz de alto para que frenaran la marcha pero hicieron caso omiso y se dieron a la fuga. Al llegar al Pablo VI, abandonaron el rodado y continuaron la huida a pie.
Un suboficial no perdió de vista a uno de ellos y comenzó a correrlo por el interior de uno de los monoblocks. Se trataba del Puchi. El malviviente se metió por la fuerza a una casa y el policía le dio alcance como pudo, comenzando en ese momento una lucha cuerpo a cuerpo. Una vez que logró su reducirlo, otro efectivo se dirigió a resguardar la moto porque un grupo de vecinos intentaba llevársela.
Estas personas comenzaron a propinarle golpes de puño al policía pero no lograron arrebatar el rodado. Una vez que lo identificaron a través del CEO, supieron que se trataba de una moto que había sido sustraída un día antes en el barrio Pablo VI.
Así las cosas, tanto el Puchi como el Chinita continuaban tras las rejas hasta este jueves imputados por robo. Investigadores consultados por los hechos señalaron que “podrían encontrarse más hechos” porque ambos sujetos vienen siendo arrestados desde hace meses en la zona pero las víctimas temen radicar las denuncias.
Fuente: El Sol
