El uso del celular dentro de las escuelas secundarias volvió al centro del debate educativo en Mendoza, pero esta vez la novedad llegó desde la universidad. El Colegio Universitario Central (CUC), dependiente de la UNCuyo, implementará un sistema de guardado de teléfonos durante la jornada escolar como parte de un proyecto institucional que apunta a reducir distracciones y recuperar la dinámica presencial en el aula.
La medida comenzará a aplicarse durante este ciclo lectivo y consiste en que los alumnos depositen sus celulares al ingresar a clases en una caja de madera con compartimentos individuales, que permanecerá cerrada con llave hasta el final de la jornada. Los dispositivos solo podrán utilizarse si algún docente lo solicita con fines pedagógicos específicos.
Un proyecto pedagógico, no una prohibición
La iniciativa fue impulsada por la directora del CUC, Andrea Radich, quien asumió el cargo a comienzos de este año y ya había incluido la regulación del uso de dispositivos dentro de su proyecto de gestión. La directora manifestó que la propuesta busca generar mejores condiciones de concentración, favorecer la interacción entre estudiantes y reducir el uso automático del celular durante el horario escolar.
La Dirección de Educación Secundaria de la UNCuyo aclaró que no se trata de una prohibición formal ni de una normativa general para todas las escuelas universitarias. María Ana Barrozo, responsable del área, explicó que la experiencia será evaluada durante tres meses antes de sacar conclusiones.
Según detalló, el objetivo es probar cómo impacta la medida en la convivencia escolar y en las dinámicas de aprendizaje. “No hablamos de prohibición del uso del celular, sino de un proyecto institucional”, señaló, y remarcó que los dispositivos podrán utilizarse cuando formen parte de una actividad pedagógica propuesta por docentes.
Barrozo también subrayó que no existe, por ahora, ninguna regulación general desde la universidad que limite el uso de celulares. La decisión responde exclusivamente al proyecto presentado por la nueva conducción del CUC y consensuado con la comunidad educativa.
Un sistema sencillo y seguro para guardar los celulares
El mecanismo es simple: al ingresar al colegio, cada alumno deja su celular en el espacio de guardado asignado. El acceso queda restringido durante el horario de clases y recién se recupera al momento de la salida.

La lógica detrás de la medida apunta a generar una “pausa tecnológica” durante la jornada escolar. La idea, según plantearon desde la institución, no es demonizar el celular sino delimitar momentos de uso y promover espacios de atención sostenida sin interrupciones constantes.
La experiencia tiene antecedentes dentro de la propia UNCuyo: una dinámica similar fue aplicada en 2025 en el Liceo Agrícola y Enológico, también como ensayo pedagógico institucional.
Un debate que ya atraviesa a las escuelas mendocinas
La decisión del CUC se suma a una tendencia que viene creciendo en colegios secundarios privados de Mendoza, donde varias instituciones comenzaron a restringir o directamente prohibir el uso de celulares y dispositivos inteligentes durante las clases.
En esos casos, los argumentos se repiten: dificultades para sostener la atención, aumento de distracciones y la necesidad de recuperar espacios de socialización cara a cara entre estudiantes. Sin embargo, en el sistema estatal la postura ha sido distinta. Desde la DGE sostienen que el celular puede ser una herramienta pedagógica válida cuando se utiliza con objetivos educativos claros.
La experiencia del CUC aparece así en un punto intermedio: no elimina el dispositivo del ámbito escolar, pero sí redefine cuándo y cómo puede usarse.
Durante los próximos tres meses, autoridades, alumnos y familias evaluarán los resultados. El informe final determinará si la “pausa tecnológica” se mantiene, se ajusta o queda solo como una prueba dentro de un debate que, lejos de cerrarse, recién empieza a tomar forma en las aulas mendocinas.
