El confeso autor del crimen de la Galería Tonsa fue condenado la mañana de este viernes y la causa tuvo resolución en tiempo récord. Se trata de Vladimir Cristian Cayo, de 28 años, quien reconoció ante una jueza que mató a Edgardo Jesús Gabriel Lucero Ramírez (29) a principios de diciembre en el tradicional centro comercial de Ciudad.

El imputado acordó a través de su defensa un juicio abreviado inicial en el expediente que lidera el fiscal de Homicidios, Carlos Torres, por lo que debió ratificar lo que declaró espontáneamente a los policías de Investigaciones que lo detuvieron hace exactamente dos semanas en pleno centro mendocino.

De esa forma, la magistrada del Juzgado Penal Colegiado Nº 1 que estuvo a cargo de la audiencia sentenció a Cayo a la pena de 20 años de prisión por el delito de homicidio simple.

Previo a la lectura del fallo, el matador se dirigió a la familia de la víctima: “Acepto los cargos y quiero pedir perdón a la familia Lucero. Estoy muy arrepentido de lo que hice”.

El acusado era el propietario de una tienda de venta y reparación de celulares al que Lucero Ramírez llego la tarde del jueves 7 de diciembre y del que no pudo salir con vida.

De la investigación surgió que la víctima se dirigió hasta ese comercio, ubicado en el local Saturno 69, para reclamarle a Cayo por un amorío que estaba teniendo con su novia.

La reconstrucción que elaboraron los detectives del caso señala que en el interior del negocio se produjo un altercado en el que Lucero Ramírez fue estrangulado por Cayo hasta la muerte.

Posteriormente, el cadáver de la víctima fue cuidadosamente embalado con nailon y cinta adhesiva, para ser trasladado a bordo de un auto de Uber que pidió el propio asesino.

De esa forma, cargó los restos con la excusa de que se trataba de “un cuero” animal que había tratado de vender, sin exito, dentro de la galería y lo trasladó hasta la zona de Los CorralitosGuaymallén.

En ese distrito, no muy lejos de su domicilio de calle 2 de MayoCayo se encargó de enterrar el cuerpo de Lucero Ramírez bajo tierra y allí permaneció por poco más de tres semanas hasta que fue hallado por los sabuesos de la División Homicidios, de Investigaciones.

Fue Cayo quien les aportó a los investigadores la ubicación del cadáver, luego de que se quebró al ser detenido el viernes 29 como el principal sospechoso de la desaparición de Lucero Ramírez.

Acorralado por las pruebas y sus propios dichos, terminó siendo sentenciado este viernes y ahora le espera un largo tiempo en prisión.

La búsqueda

Lucero Ramírez fue visto por última vez por sus familiares el miércoles 6 de diciembre por la noche, cuando salió de su casa para tomarse un colectivo hacia la Terminal Mendoza.

Según lo que le dijo a una tía que lo acompañaba en el ómnibus, iba a viajar hacia la ciudad de Palmira, en San Martín, para visitar a su novia y pasar la noche con ella.

Del expediente surge que durante ese tiempo que paso junto a su pareja, la relación se rompió y la chica terminó por confesarle que estaba teniendo un affaire con el dueño de un local de celulares de la Tonsa.

Durante la siesta del día siguiente, Lucero Ramírez abandonó la localidad de la Zona Este para regresar al Gran Mendoza, pero nada más se supo sobre él.

Con el paso de las horas, sus familiares perdieron todo tipo de contacto y radicaron la denuncia de paradero en la Oficina Fiscal Nº 1 de la Comisaría Tercera de Ciudad.

A partir de allí se inició una intensa búsqueda que condujo a los pesquisas al popular paseo de compras de avenida San MartínEn ese lugar, el celular de la víctima había emitido señal por última vez.

Cuando revisaron las cámaras de seguridad, los detectives observaron que Lucero Ramírez ingresó a Saturno 69 las 18.15 y no volvió a salir. Eso sí, a las 21.14 la filmación mostraba a Cayo junto a otro sujeto sacando un bulto del interior del local, el cual tenía una llamativa forma humana.

Fue mediante esas imágenes que el comerciante quedó sindicado como el responsable de la desaparición de la víctima y condujo a su detención y posterior condena.

Fuente: El Sol

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