Se trata de la chinche del arce. Genera alarma por su parecido con la vinchuca. Según especialistas no transmite enfermedades ni representa un riesgo para personas o animales.
En el último tiempo las familias mendocinas se han encontrado con una proliferación de pequeños insectos negros con líneas rojas en ventanas, puertas, paredes, en los jardines e incluso muchas veces dentro de las casas. A simple vista, su aspecto genera temor y una asociación inmediata a la vinchuca. Pero no lo es. Se trata de la chinche del arce, una especie introducida que ya se expandió por gran parte del Gran Mendoza y Uspallata.
El insecto es originario de América del Norte y fue reportado por primera vez en la provincia en 2023. Desde entonces, su presencia comenzó a multiplicarse en zonas urbanas, especialmente durante el otoño, cuando busca refugio para atravesar el invierno.
Para llevar tranquilidad sobre esta especie, el Post dialogó con Oscar Astorga, secretario técnico del ISCAMEN, y con Soledad Falcón, coordinadora Departamento de Forestación de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque.
«En primer lugar hay que destacar que la chinche del arce no tiene nada que ver con la famosa vinchuca», explicó Astorga. Y detalló la principal diferencia: mientras la vinchuca es hematófaga (es decir, se alimenta de sangre) y principal transmisora del mal de Chagas, la chinche del arce se alimenta exclusivamente de la savia de árboles como fresnos y arces.

Además, señaló que tienen hábitos completamente distintos. «La chinche del arce es diurna y la vinchuca es nocturna», remarcó el especialista, quien insistió en que la población «no debe tener ningún temor» ante la presencia del insecto.
En la misma línea, desde la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque también pidieron evitar alarmas innecesarias. «No afecta ni al arbolado público, ni a las personas, ni a los animales», sostuvo Falcón, quien explicó que durante esta época del año los insectos comienzan a concentrarse en viviendas y paredes porque buscan lugares cálidos para refugiarse del frío.
La funcionaria agregó que la proliferación actual también se relaciona con la ausencia de depredadores naturales en la provincia, lo que favorece una reproducción acelerada de la especie.
Por qué aparecen tantas
Según explicó Astorga del ISCAMEN, cada hembra puede colocar entre 200 y 300 huevos, lo que genera un crecimiento exponencial de la población. Aun así, aclaró que no produce daños económicos sobre cultivos ni representa un problema sanitario.
Otro de los puntos que remarcaron los especialistas es evitar el uso indiscriminado de agroquímicos o insecticidas de alta toxicidad. «La recomendación principal es priorizar medidas preventivas y de limpieza», explicó Falcón, coordinadora de Forestación.
En tanto, desde ISCAMEN señalaron que, en caso de ser necesario, el insecto puede controlarse fácilmente con productos de uso doméstico o de jardinería de baja concentración. Astorga indicó que la chinche del arce es «muy sensible a los insecticidas» y que no hace falta utilizar dosis elevadas.

El especialista también explicó que actualmente los insectos atraviesan una etapa gregaria, por eso suelen verse agrupados en troncos, paredes o rincones soleados. Con la llegada de los días más cálidos, volverán a los árboles a hospedarse para iniciar su ciclo reproductivo.
En resumen, la «falsa vinchuca» no pica, no transmite enfermedades y tampoco representa un peligro para mascotas o personas.
