Se trata de una persona que estuvo viviendo en los últimos días en la casa de Claudio Barrelier, el imputado por el femicidio de la chica de 14 años.

La investigación penal referida al femicidio de Agostina Vega (14) incorporó un nuevo sospechoso este jueves. En horas de la noche, detuvieron a un hombre llamado Osvaldo Fassetta, que vivía en la misma vivienda que Claudio Barrelier. Este segundo arrestado, quien durante el transcurso de la jornada había brindado testimonios ante la prensa para afirmar que no quería «quedar pegado», afronta una posible imputación por el delito de «encubrimiento agravado».

Los voceros del área policial informaron que el fiscal Raúl Garzón ya formalizó la correspondiente solicitud de imputación ante las autoridades judiciales. En base a los datos recabados, Fassetta, que tiene 47 años, se había mudado al inmueble tras ser excluido de su propio hogar a raíz de conflictos familiares de violencia de género, situación ante la cual Barrelier le ofreció alojamiento.

Claudio Barrelier.

Respecto a la asistencia que el nuevo arrestado brindó a la madre de la víctima, Melisa Heredia, la hipótesis de la fiscalía orienta las sospechas a que dicha colaboración tenía como fin recolectar y transmitir datos de interés hacia Barrelier. Fassetta había adquirido notoriedad pública horas antes al manifestar que mantenía vínculos de amistad tanto con el principal acusado como con la progenitora de la menor damnificada.

En sus intervenciones ante los medios de comunicación, Fassetta sostuvo que no desconfió de su compañero de casa durante la primera etapa del caso, y que sus dudas comenzaron a surgir a partir de la difusión de los dichos del chofer de remís que trasladó a la adolescente hacia la propiedad localizada en el barrio Cofico. El testigo mencionó además que Barrelier disponía de un cuarto de acceso exclusivo y que evidenciaba comportamientos extraños ante el resto de los habitantes.

La declaración previa del ahora detenido también señalaba que el imputado principal evitó cooperar con las tareas de localización de Agostina y que, de forma paralela, realizaba insistentes comunicaciones telefónicas para averiguar sus movimientos y su ubicación en los momentos en que se desplegaba el rastrillaje de la menor. A pesar de sus reiteradas manifestaciones públicas defendiendo su inocencia, el progreso de la recolección de pruebas derivó en su captura.

El momento de la detención

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