En medio del hallazgo del cuerpo de Agostina Vega, la madre del acusado contó que atraviesan un momento difícil y que quiere encontrarse con su hijo.

La madre de Claudio Gabriel Barrelier, el único detenido por el crimen de Agostina Vega, rompió el silencio y sostuvo públicamente que su hijo no es responsable del hecho.

En declaraciones brindadas en medio de la conmoción por el caso, relató cómo recibió la noticia de la acusación y aseguró que jamás imaginó verse atravesando una situación de semejante magnitud.

Pensé que era inocente. Yo no lo crié con esos valores. Yo lo crié con educación, con principios… Era un solcito, lo quería todo el mundo. Salía de acá y saludaba a todos. Un chico sano”, expresó al recordar cómo era su hijo antes de quedar involucrado en la causa.

Qué dijo sobre la relación de Barrelier con Agostina Vega

Durante la entrevista con Infobae, la mujer también se refirió a la relación entre Barrelier y la adolescente de 14 años. Según afirmó, no existía un vínculo cercano entre ambos y aseguró que apenas había tenido contacto con la familia de la víctima.

“A la nena no la conocía. A la mamá una sola vez la vi. Me la presentó como una amiga. Fue una sola vez”, sostuvo. Además, explicó que recién en los últimos días logró comprender la dimensión que tomó el caso. “Ya salí a decir que me perdonen. Yo no creí una cosa así. Hacía bastante que no lo veía, pero el lunes lo vi. Lo vi bien”, contó.

Con evidente angustia, manifestó su necesidad de encontrarse con su hijo para obtener respuestas sobre lo ocurrido. “Nunca me hubiera imaginado esto, quiero ir a verlo para que me explique por qué”, dijo.

La mujer también reconoció el duro momento personal que atraviesa desde que el caso salió a la luz pública. “No sé cómo voy a terminar”, admitió.

Por último, describió a Barrelier como una persona trabajadora y dedicada a su familia. “Era trabajador. Si no le alcanzaba la plata hacía electricidad, albañilería, lo que saliera. Siempre trabajó. Nunca fue violento. Era un sol para su nena. Su hija era su vida, sus ojos, su orgullo. Nunca le levantó la mano ni le gritó. Jugaba todo el tiempo con ella”, concluyó.

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