Por Angel Flores

Mientras en Estados Unidos, Francia, Brasil y otros países se mantienen expedientes abiertos sobre fenómenos aéreos no identificados, en Argentina el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), conducido por Rubén Lianza, sostiene una postura que genera cada vez más cuestionamientos dentro de la comunidad ufológica nacional e internacional.

Con un presupuesto de aproximadamente $1.500 millones por año, el organismo gubernamental posee una planta entre 8 a 10 personas, pero los verdaderos investigadores –todos escépticos frente al fenómeno OVNI-, son los que realizan los informes finales.

El eje de la polémica no pasa solamente por las conclusiones del organismo, sino por la metodología empleada para llegar a ellas. Desde su creación, el CIAE ha difundido informes donde prácticamente la totalidad de los casos analizados terminan explicados como satélites, aeronaves, fenómenos astronómicos, drones, efectos ópticos o errores de interpretación.

La situación llama la atención porque otros organismos oficiales del mundo mantienen porcentajes relativamente altos de casos sin explicación definitiva.

Francia, a través del GEIPAN, conserva expedientes catalogados como «no identificados». Estados Unidos reconoce la existencia de fenómenos aéreos no identificados (UAP) aún bajo análisis. Chile y Uruguay también han informado casos abiertos y sin explicación.

Sin embargo, el organismo argentino parece llegar siempre al mismo destino: una explicación convencional.

Documentación pública del propio CIAE revela que gran parte de su metodología fue desarrollada siguiendo modelos de investigación utilizados por organismos internacionales caracterizados por su enfoque conservador y escéptico frente al fenómeno OVNI.

Entre ellos aparece el GEIPAN francés, una institución que prioriza el descarte de explicaciones convencionales mediante herramientas astronómicas, aeronáuticas y fotográficas antes de considerar hipótesis extraordinarias.

La aplicación de esta metodología ha llevado a numerosos investigadores a preguntarse si el CIAE investiga verdaderamente los casos o si simplemente busca encuadrarlos dentro de explicaciones preestablecidas.

Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), conducido por Rubén Lianza

Los asesores internacionales elegidos por Lianza

Otro elemento que alimenta las críticas es el perfil de los especialistas internacionales vinculados al organismo. Entre los nombres mencionados públicamente por el CIAE aparecen: James Oberg, Jonathan McDowell, Ted Molczan, Mick West y François Louange.

La característica común de estos expertos es que son reconocidos mundialmente por sus posiciones escépticas respecto de la hipótesis extraterrestre

Mick West, por ejemplo, se ha convertido en uno de los principales detractores de los casos OVNI más famosos de Estados Unidos, incluyendo los videos militares «Gimbal», «GoFast» y «Tic Tac», eventos reconocidos por documentos desclasificados por el Departamento de Guerra de Estados Unidos, sin explicación.

James Oberg, exingeniero de la NASA, dedicó gran parte de su carrera a explicar avistamientos mediante errores de interpretación y fenómenos convencionales.

Jonathan McDowell es especialista en seguimiento satelital y suele atribuir numerosos reportes a objetos espaciales identificables.

Para los críticos del CIAE, la pregunta es inevitable: ¿puede un organismo mantener una posición neutral cuando gran parte de sus referentes internacionales comparten una visión abiertamente escéptica del fenómeno?

La influencia de la doctrina norteamericana

Si bien no existen pruebas públicas de convenios secretos entre el CIAE y organismos como la NASA, el FBI o el Departamento de Defensa de Estados Unidos, diversos investigadores observan similitudes metodológicas con programas históricos norteamericanos.

El patrón se repite: priorizar explicaciones convencionales, utilizar expertos en satélites y astronomía, evitar conclusiones extraordinarias.y reducir el número de casos clasificados como desconocidos

Este enfoque recuerda a proyectos históricos como Blue Book y a sectores del aparato científico y militar estadounidense que durante décadas sostuvieron posiciones extremadamente cautelosas respecto del fenómeno OVNI.

La matemática es una de las herramientas con las que Lianza estudia los casos denunciados Foto: Patricio Pidal/AFV

Las preguntas que siguen sin respuesta

Los cuestionamientos hacia Rubén Lianza no apuntan únicamente a sus conclusiones, sino a la estructura conceptual desde la que se investigan los casos. ¿Es posible analizar un fenómeno desconocido cuando los principales asesores internacionales han construido sus carreras explicando por qué los OVNIs no son lo que parecen?

¿Puede existir verdadera neutralidad científica cuando casi todos los especialistas convocados comparten una misma línea de pensamiento?

¿Está el CIAE investigando el fenómeno o simplemente aplicando una metodología diseñada para descartar cualquier explicación extraordinaria?

Por ahora, las respuestas siguen siendo motivo de debate. Lo que resulta indiscutible es que el organismo oficial argentino se encuentra cada vez más lejos de las posiciones que sostienen numerosos investigadores independientes y testigos que aseguran haber presenciado fenómenos que aún desafían toda explicación convencional.

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