Un hallazgo sin precedentes en alta montaña podría reescribir parte de la historia prehispánica de los Andes. La monumental construcción, visible desde imágenes satelitales, fue localizada por el andinista Carlos Gobbi y ya es investigada por especialistas del CONICET y universidades de Argentina y España.

A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en un sector remoto y prácticamente inaccesible de la Cordillera del Tigre, en Mendoza, un descubrimiento arqueológico de dimensiones extraordinarias comenzó a captar la atención de científicos argentinos y europeos.

La estructura, visible desde imágenes satelitales y compuesta por enormes círculos de piedra, pasillos y sectores rectangulares interconectados, fue localizada por el andinista mendocino Carlos Gobbi mediante Google Earth. Lo que inicialmente parecía una anomalía en el paisaje terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos arqueológicos más impactantes de los últimos años en la región andina.

Según los investigadores, no existen registros previos de una construcción similar en Mendoza.

«Es un hallazgo inédito para la arqueología provincial. No conocemos otro sitio con estas características», señalaron la arqueóloga Cristina Prieto-Olavarría, investigadora del IANIGLA-CONICET, y el arqueólogo Horacio Chiavazza, responsables del proyecto científico que estudia el lugar.

Una figura monumental visible desde el espacio

La historia comenzó en mayo de 2025, cuando Gobbi detectó en imágenes satelitales una serie de formas geométricas que llamaron su atención. Durante años había escuchado relatos sobre antiguas pircas en la zona y decidió investigar por su cuenta.

Andinista y aficionado en el patrimonio arqueológico, Carlos Gobbi

Sin embargo, identificar el lugar fue apenas el comienzo.

Las primeras expediciones fracasaron debido a la extrema dificultad del terreno. Finalmente, el 14 de febrero de 2026, Gobbi logró alcanzar el sitio acompañado por Adrián Radich y Gabriel Orofino, tras una travesía de casi cuatro días por quebradas, laderas rocosas y sectores sin agua ni comunicación.

Carlos Gobbi logró alcanzar el sitio acompañado por Adrián Radich (azul) y Gabriel Orofino (rojo)

Lo que encontraron superó cualquier expectativa.

En el terreno aparecieron extensos sistemas de pircas, estructuras circulares de entre 27 y 35 metros de diámetro, corredores de piedra y sectores excavados que parecen haber sido revestidos deliberadamente.

Estructura circular a 3.300 metros sobre el nivel del mar

Pero la verdadera magnitud del descubrimiento solo puede apreciarse desde el aire.

Las imágenes satelitales muestran una compleja figura geométrica que se extiende sobre la montaña y que algunos investigadores consideran compatible con la definición de geoglifo, una manifestación arqueológica extremadamente poco frecuente en la región.

Un posible geoglifo andino

La comparación con las famosas Líneas de Nazca, en Perú, surge de manera inevitable.

No obstante, los especialistas prefieren la cautela. Todavía no existe una datación precisa del sitio ni evidencia concluyente sobre quiénes construyeron la estructura o cuál era su finalidad.

Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el complejo pueda estar relacionado con el período incaico. Sin embargo, tampoco se descarta que sea anterior a la expansión del Imperio Inca hacia el actual territorio argentino.

Las características del lugar resultan llamativas. Se encuentra en una zona extremadamente difícil de acceder, sin fuentes permanentes de agua y sin indicios de ocupación habitacional.

Durante los relevamientos preliminares no se encontraron restos de viviendas, cerámicas, alimentos ni otros materiales que permitan asociarlo con un asentamiento humano permanente.

Por esa razón, los arqueólogos consideran que pudo tratarse de un espacio ceremonial, ritual o simbólico vinculado con la concepción sagrada que las sociedades andinas tenían de las montañas.

Expedición internacional para descifrar el misterio

Tras conocer el descubrimiento, investigadores del CONICET y especialistas de la Universidad de Jaén, España, comenzaron a organizar una expedición científica internacional que ascenderá al sitio durante los próximos meses.

 Arqueóloga Cristina Prieto-Olavarría, directora del proyecto y Horacio Chiavazza, arqueólogo y codirector

El objetivo será realizar relevamientos arqueológicos exhaustivos, estudios topográficos, análisis de materiales y trabajos de datación que permitan determinar la antigüedad y función de la estructura.

Gobbi, descubridor del lugar, participará como guía de la expedición.

El proyecto cuenta con autorización oficial de la Dirección Provincial de Patrimonio y forma parte de una investigación binacional denominada «ArqueoAndes», integrada por especialistas argentinos y españoles.

Un patrimonio que podría cambiar la historia regional

Los investigadores coinciden en que el hallazgo posee un enorme valor científico y cultural.

Además de intentar determinar quién construyó la monumental estructura y con qué propósito, el proyecto busca comprender cómo las sociedades prehispánicas utilizaron, recorrieron y dotaron de significado a los paisajes de alta montaña de los Andes centrales.

Carlos Gobbi

También se prevé incorporar la participación y la mirada de comunidades originarias de la región de Uspallata, entendiendo que estos espacios forman parte de una herencia cultural que continúa viva en el presente.

Mientras avanzan las investigaciones, una certeza ya comienza a consolidarse entre los especialistas: la estructura descubierta en la Cordillera del Tigre podría convertirse en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes registrados en Mendoza y abrir una nueva etapa en el estudio del pasado andino argentino.

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