La Casa Rosada busca los votos para suspender o eliminar las primarias nacionales. Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y otros mandatarios aparecen entre quienes podrían acompañar la iniciativa, aunque existen diferencias entre derogar el sistema y suspenderlo por un año. En el peronismo también hay matices y la negociación todavía no está cerrada.
La discusión por el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) comenzó a ocupar un lugar central en la agenda política nacional de cara a las elecciones presidenciales de 2027. El Gobierno de Javier Milei busca reunir los apoyos necesarios en el Congreso para evitar que se realicen las primarias y negocia con gobernadores de distintos espacios políticos.
Según un relevamiento publicado por Infobae el 6 de octubre, la Casa Rosada identifica a doce gobernadores con posiciones favorables a que no haya PASO nacionales en 2027. Sin embargo, ese acercamiento no constituye un acuerdo definitivo ni garantiza los votos parlamentarios necesarios para aprobar la reforma.
Los gobernadores que aparecen en el grupo favorable
Entre los mandatarios que el Gobierno considera más cercanos a su iniciativa figuran Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Maximiliano Pullaro, de Santa Fe; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Leandro Zdero, de Chaco; Carlos Sadir, de Jujuy; Marcelo Orrego, de San Juan; Ignacio Torres, de Chubut; Rolando Figueroa, de Neuquén; Alberto Weretilneck, de Río Negro; Claudio Poggi, de San Luis; y Raúl Jalil, de Catamarca.

La coincidencia principal entre estos mandatarios es la posibilidad de que las primarias nacionales no se realicen durante el próximo turno electoral. Pero hay diferencias importantes: algunos están dispuestos a discutir una eliminación definitiva, mientras que otros aceptarían solamente una nueva suspensión para 2027.
La distinción no es menor. Eliminar las PASO implicaría modificar de manera permanente el mecanismo de selección de candidaturas, mientras que suspenderlas mantendría abierta la posibilidad de que vuelvan a utilizarse en elecciones posteriores.
Cornejo, Pullaro y los cinco gobernadores radicales
Uno de los datos centrales de la negociación es la posición de los cinco gobernadores radicales: Alfredo Cornejo, Maximiliano Pullaro, Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero y Carlos Sadir.
Los cinco dejaron abierta la posibilidad de que no haya primarias nacionales en 2027, aunque no comparten necesariamente la idea de eliminarlas para siempre.
Cornejo, gobernador de Mendoza, cuestionó el costo de organizar elecciones primarias cuando las principales fuerzas no presentan competencias internas reales. Sin embargo, también defendió la utilidad que el mecanismo puede tener para resolver disputas partidarias.
Pullaro, por su parte, sostuvo que las PASO pueden cumplir una función en Santa Fe, donde los partidos las utilizan para dirimir candidaturas, pero cuestionó su funcionamiento en el escenario nacional.
Juan Pablo Valdés fue más allá y dejó abierta la posibilidad de respaldar la eliminación definitiva. Sadir y Cornejo, en cambio, marcaron diferencias entre derogar el sistema y suspenderlo temporalmente. Zdero también se mostró favorable a que las primarias no se realicen en 2027.
Para la Casa Rosada, este conjunto de posiciones representa una oportunidad para avanzar en la reforma, aunque la decisión final dependerá de las negociaciones políticas y de los votos que puedan reunirse en ambas cámaras.
El peronismo también tiene diferencias
La discusión no se limita al oficialismo y sus aliados. Dentro del peronismo existen diferencias sobre cómo resolver las candidaturas y qué papel deben cumplir las primarias en la próxima elección presidencial.
Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, aparece entre los mandatarios con una posición favorable a la eliminación. Otros gobernadores mantienen posiciones más cautelosas o rechazan la iniciativa.
En este escenario, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se encuentra entre las voces opositoras a la eliminación de las PASO. Su postura se inscribe en una discusión más amplia sobre la organización del peronismo, la competencia interna y la definición de sus candidaturas para 2027.
La controversia tiene consecuencias políticas concretas: sin primarias nacionales, las fuerzas que no logren acordar candidaturas mediante mecanismos internos deberán resolver sus diferencias por otras vías. Para los partidos con internas abiertas, la reforma podría modificar sustancialmente la forma de organizar sus coaliciones.
La cuenta que preocupa a la Casa Rosada
El Gobierno necesita construir una mayoría parlamentaria para avanzar. De acuerdo con la información publicada por Infobae, la negociación en el Senado requiere reunir 37 votos para aprobar la iniciativa.
El respaldo de los gobernadores es un factor relevante, pero no garantiza automáticamente el acompañamiento de los senadores de sus provincias. Los legisladores deben definir sus propias posiciones y pueden existir diferencias entre los mandatarios y los bloques parlamentarios.
Por eso, la discusión ya no pasa únicamente por determinar quién está a favor o en contra. También incluye las condiciones políticas que algunos gobernadores plantean para acompañar al oficialismo y las reglas electorales con las que se competirá en 2027.
Entre las alternativas discutidas aparece la posibilidad de habilitar listas de adhesión, un mecanismo que permitiría a fuerzas provinciales conservar sus propias candidaturas y, al mismo tiempo, acompañar a un candidato presidencial.
Una reforma todavía abierta
La eliminación de las PASO es uno de los objetivos electorales que impulsa Milei, pero la negociación sigue abierta y las posiciones de los gobernadores no son uniformes.
El escenario muestra un conjunto de mandatarios dispuestos a discutir que las primarias no se realicen en 2027, aunque con diferencias sobre el alcance de la reforma. La decisión definitiva deberá surgir del Congreso.
Para La Rioja, el debate también tiene importancia política: la postura de Quintela frente a la iniciativa nacional se cruza con la discusión sobre el futuro del peronismo y el mecanismo que utilizará para seleccionar sus candidaturas presidenciales.
Por ahora, hay conversaciones, señales de acercamiento y diferencias que resolver. La prueba definitiva llegará cuando el proyecto sea tratado en el Parlamento y los legisladores deban convertir las posiciones políticas en votos concretos.
