River impuso condiciones en el estadio Mario Alberto Kempes y encontró en Ángel Correa a su principal figura. Con el delantero como conductor, el equipo de Núñez dominó el primer tiempo, generó las situaciones más claras y terminó de inclinar la balanza en el complemento. Belgrano estuvo muy lejos de su mejor versión.
El Millonario necesitó paciencia e insistencia para traducir en el marcador una superioridad que construyó desde el comienzo. Manejó mejor la pelota, encontró espacios a partir de las combinaciones y se instaló progresivamente en campo rival. Almada aportó claridad en la elaboración, mientras Correa aprovechó su movilidad para desordenar a la defensa cordobesa.

Las ocasiones más claras fueron de River. Correa tuvo dos oportunidades inmejorables, pero en ambas apareció Cardozo con atajadas extraordinarias. El arquero del Pirata fue el principal responsable de que su equipo llegara al descanso con posibilidades de mantenerse en partido.
Belgrano apenas consiguió inquietar con un cabezazo desviado de Pablo Chavarría, tras un centro de Rigoni, y un intento de Hernández que encontró una respuesta de Santiago Beltrán. Fueron aproximaciones aisladas, insuficientes para contrarrestar el dominio visitante.
En la primera etapa también hubo una jugada polémica. Nicolás Dóvalo sancionó inicialmente una infracción y expulsó a López, pero la intervención del VAR le permitió revisar la acción. Tras comprobar que no existía una falta que justificara la roja, el árbitro dejó sin efecto la decisión y reanudó el encuentro con un bote a tierra.
Correa, decisivo en el complemento
River golpeó de entrada en la segunda mitad. Correa, el futbolista más peligroso de la noche, encontró el espacio que necesitaba y definió ante el achique de Cardozo para abrir el marcador. El gol premió la insistencia del delantero y le dio al Millonario la ventaja que había buscado durante buena parte del encuentro.
Obligado a reaccionar, Belgrano adelantó sus líneas y buscó cambiar la historia con una postura más agresiva. Sin embargo, se encontró con Beltrán, que respondió con seguridad en dos intervenciones importantes para sostener la ventaja visitante.
Ricardo Zielinski movió el banco en busca de soluciones, aunque los cambios no alcanzaron para modificar la tendencia. River volvió a encontrar espacios y recuperó el control mediante la influencia de sus mejores futbolistas. Almada siguió ofreciendo claridad en la elaboración y, tras una gran acción ofensiva, amplió la diferencia, para sentenciar el triunfo en el Kempes.

Belgrano no encontró respuestas futbolísticas ni la precisión necesaria para poner en riesgo el resultado. Cardozo, que había sostenido al equipo con varias atajadas, no pudo evitar que el dominio visitante se reflejara en el marcador.
River se llevó de Córdoba una victoria construida desde el juego colectivo y la jerarquía individual. Correa sobresalió como figura, mientras Almada aportó buen fútbol y claridad. El Pirata, en cambio, quedó en deuda con su rendimiento y deberá recuperar la versión que lo había convertido en un rival más incómodo.
