La llegada del Papa a la Argentina moviliza millones de dólares. La Iglesia consiguió más de US$3 millones de aportes empresariales y recaudó miles de millones de pesos entre los fieles, mientras el Estado nacional y las provincias afrontan contrataciones millonarias. Un grupo de empresarios tendrá, además, un encuentro privado con el Pontífice. La pregunta es inevitable: ¿quién financia realmente esta visita y dónde termina cada peso?

La visita del papa León XIV a la Argentina, presentada como un acontecimiento histórico para la comunidad católica, también se convirtió en una operación económica de dimensiones extraordinarias. Detrás de las misas, las ceremonias religiosas y las multitudes que se preparan para recibir al Pontífice existe una compleja estructura financiera que involucra a la Iglesia, grandes empresarios y distintos niveles del Estado.

Las cifras conocidas hasta ahora obligan a mirar más allá de la dimensión espiritual del acontecimiento. La organización de la visita demanda decenas de millones de dólares y una parte importante de esa factura termina siendo afrontada por los contribuyentes argentinos.

El interrogante no es cuánto entusiasmo despierta la llegada del Papa, sino cuánto cuesta semejante despliegue, quién administra los recursos y qué grado de transparencia existe sobre el destino de los fondos.

Los millones que recauda la Iglesia

Según información publicada por Chequeado el 6 de noviembre, la Conferencia Episcopal Argentina informó que consiguió recaudar más de $5.500 millones mediante colectas y aportes empresariales.

Dentro de ese monto se encuentran más de US$3 millones aportados por empresas e instituciones privadas, equivalentes a unos $4.710 millones al tipo de cambio utilizado por ese medio.

A esa cifra se suman aproximadamente $700 millones recaudados en una colecta realizada en las parroquias de todo el país durante agosto y otros $80 millones obtenidos mediante una campaña abierta de donaciones

La Iglesia sostiene que estos recursos se destinan a financiar infraestructura, escenarios, iluminación, pantallas, sonido, acondicionamiento de espacios, voluntarios y logística.

Sin embargo, todavía no existe una rendición pública integral que permita conocer cuánto aportó cada empresa, cuánto costó cada actividad y cuál será el saldo final de la operación.

El Estado también pone miles de millones

Mientras la Iglesia convoca a los fieles a colaborar económicamente, el Estado nacional y las administraciones provinciales afrontan gastos millonarios.

Una investigación publicada por Letra P el 4 de noviembre reveló que el Gobierno nacional puso en marcha seis contrataciones por al menos $20.350 millones, equivalentes a unos US$13 millones, para organizar la misa y la vigilia en el Monumento a los Españoles, en Palermo.

Entre los contratos se destaca el adjudicado a DF Entertainment, por $8.690 millones, para la producción integral y coordinación general del evento.

También se contrataron estructuras, vallados, equipos electrógenos, iluminación y otros servicios técnicos.

La lista incluye una tarima principal de grandes dimensiones, miles de metros de vallado, carpas para invitados y prensa, seguridad, asistencia médica y equipamiento para la transmisión audiovisual.

Por su parte, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires informó que destinará $3.024 millones para la producción integral y los servicios técnicos de la misa en Luján. Además, afrontará otros gastos de seguridad y logística.

Es decir, la visita no se financia exclusivamente con las donaciones de los católicos. También requiere un importante esfuerzo económico de las administraciones públicas.

Y ese dinero proviene, en definitiva, de los recursos que aportan los ciudadanos mediante sus impuestos.

Empresarios millonarios y un encuentro reservado con León XIV

Otro aspecto que genera interrogantes es la participación de los grandes grupos económicos.

Según publicó LA NACIÓN el 7 de noviembre, un reducido grupo de empresarios que colaboraron con el financiamiento de la visita tendrá un encuentro privado con León XIV después de la misa en Palermo.

Entre los nombres mencionados aparecen José Luis Manzano, Daniel Vila, Eduardo Eurnekian y los empresarios petroleros Marcos y Alejandro Bulgheroni.

El encuentro se realizará en una carpa VIP instalada cerca del altar

LA NACIÓN informó que Manzano habría sido quien más recursos desembolsó hasta el momento. Sin embargo, no se conocen los importes individuales de cada contribución.

La coincidencia entre aportes económicos y acceso a una reunión reservada con el jefe de la Iglesia católica merece una explicación institucional.

No significa que exista una contraprestación ni que los empresarios hayan financiado la visita para obtener beneficios. Pero la sociedad tiene derecho a conocer quiénes aportaron, cuánto dinero pusieron y bajo qué criterios fueron seleccionados para ese encuentro.

La transparencia no debería ser incompatible con la actividad pastoral.

¿El Vaticano se queda con los US$30 millones?

Una de las cifras que más llamó la atención fue la estimación de US$30 millones que publicó LA NACIÓN al referirse al costo de la visita papal.

Pero es necesario distinguir los conceptos.

La información publicada el 7 de octubre señalaba que los gastos que correspondían afrontar al Vaticano rondaban los US$30 millones. Posteriormente, otras publicaciones describieron ese monto como una estimación general de la visita.

No existe, hasta ahora, una liquidación consolidada y auditada que permita establecer con precisión cuánto costará el viaje, cuánto corresponde a la Santa Sede y cuánto a la organización argentina.

Por eso, afirmar que el Vaticano recibirá o se quedará con esos US$30 millones sería incorrecto.

Lo que sí está claro es que la visita requiere una estructura económica de enorme magnitud y que sus costos se distribuyen entre diferentes instituciones y organismos.

La pregunta que todavía no tiene una respuesta completa es cuánto dinero sale efectivamente de cada una de esas estructuras.

Una Iglesia que pide donaciones mientras el Estado paga la organización

La discusión no pasa por cuestionar la fe de millones de argentinos ni el derecho de la Iglesia a organizar una visita pastoral.

El problema aparece cuando se movilizan fondos privados y públicos por cifras multimillonarias sin que exista una explicación integral, detallada y accesible sobre su administración

La Iglesia solicita colaboración económica a sus fieles. Los empresarios realizan aportes millonarios. El Gobierno nacional contrata servicios por miles de millones de pesos. Las provincias también comprometen recursos para recibir al Pontífice.

En ese contexto, la transparencia debería ser una obligación.

¿Cuánto cuesta realmente cada misa? ¿Cuánto dinero recibe la Iglesia? ¿Qué parte de los gastos corresponde al Vaticano? ¿Cuáles son las donaciones personales y cuáles provienen de las empresas? ¿Quién controla la rendición final?

Son preguntas que no deberían incomodar a ninguna institución.

La fe no puede ser una excusa para no rendir cuentas

La visita de León XIV puede representar un acontecimiento religioso de enorme trascendencia. Para millones de católicos será una oportunidad histórica de encontrarse con el sucesor de Pedro.

Pero la dimensión espiritual no elimina la dimensión económica.

Cuando intervienen recursos públicos, donaciones empresariales y aportes de ciudadanos, la obligación de informar es todavía mayor.

La Iglesia tiene derecho a recibir donaciones, los empresarios a colaborar y los gobiernos a financiar operativos de seguridad y organización cuando corresponda. Lo que no debería existir es una zona de opacidad alrededor de millones de dólares.

Porque una cosa es recibir al Papa y otra muy distinta es pretender que la magnitud del acontecimiento justifique cualquier gasto sin explicaciones.

La fe no se mide en millones de dólares. Y la transparencia tampoco debería depender de quién sea el beneficiario de los recursos.