La mora severa se disparó en un año: 3,6 millones de argentinos acumulan deudas con más de doce meses de atraso. Mendoza supera el promedio nacional.
La crisis de la deuda de los hogares argentinos, ya no se limita a pagos demorados o saldos refinanciados. En mayo de 2026, 3,6 millones de personas tenían al menos una línea de crédito con más de un año de atraso y estaban clasificadas como deudores “irrecuperables”. La cifra casi duplicó la registrada doce meses antes y expone un deterioro de la capacidad de pago mucho más acelerado que el crecimiento del crédito.
Los datos surgen de un informe del Instituto Argentina Grande, basado en la Central de Deudores del Banco Central. El relevamiento incluye obligaciones bancarias y no bancarias.
En total, 20,9 millones de personas mantenían alguna deuda en mayo. De ellas, 5,8 millones acumulaban atrasos de por lo menos tres meses, el 27,8% del universo relevado. Dentro de ese grupo, 3,6 millones se encontraban en situación 5, la categoría más grave. Casi dos de cada tres morosos ya habían superado el año sin regularizar al menos una obligación.
Un deterioro más veloz que el endeudamiento
La comparación interanual dimensiona el fenómeno. Mientras la cantidad total de deudores aumentó 7,6%, el número de morosos creció 69,7% y el de personas consideradas irrecuperables avanzó 89,1%. Hubo 2,39 millones de morosos adicionales y casi 1,7 millones de nuevos casos en situación 5.
El problema no responde solamente a que más personas hayan recurrido al financiamiento. La tasa de mora pasó del 17,7% al 27,8% del total. La proporción clasificada como irrecuperable saltó del 9,8% al 17,2%: en doce meses, pasó de alcanzar a uno de cada diez deudores a comprometer a uno de cada seis.
El foco está fuera de los bancos
El mayor nivel de fragilidad aparece entre quienes solo mantienen obligaciones con entidades no bancarias. En ese segmento hay 5,28 millones de deudores y 2,15 millones están en mora: la tasa llega al 40,7%. Además, 1,51 millones se encuentran en situación 5, el 42% de todos los irrecuperables del país.
El contraste con el sistema bancario es marcado. Entre quienes solo tienen deudas con bancos, la mora alcanza el 14% y la situación 5 afecta al 8,2%. Entre quienes combinan ambos tipos de acreedores, uno de cada tres registra atrasos superiores a tres meses.
La información no distingue entre tarjetas no bancarias, fintech, billeteras, cadenas comerciales u otros prestamistas. Sí muestra que casi la mitad del incremento anual de los casos irrecuperables se originó en ese segmento.
Deudas pequeñas, ingresos insuficientes
Otro dato rompe con la idea de que la mora extrema está asociada principalmente a grandes préstamos. La mitad de las personas en situación 5 adeuda $309.000 o menos. Entre quienes pagan sin atrasos, la deuda mediana asciende a $668.000.
La brecha muestra que las dificultades se concentran en compromisos comparativamente bajos. El informe no identifica el destino de los fondos y, por lo tanto, no permite determinar si fueron utilizados para consumos cotidianos.
El Instituto vincula el deterioro con la pérdida de ingresos y el alto costo del financiamiento. Según sus series, el salario privado registrado se ubica 5,3% por debajo, en términos reales, del promedio de los primeros once meses de 2023; el salario público registra una caída del 21%. Cuando al ingreso privado se le descuentan servicios y transporte de un hogar medio del área metropolitana, la contracción llega al 9,7%. A esa presión se suman tasas reales elevadas para tarjetas y préstamos personales.

Jóvenes y provincias, en la primera línea
La edad marca otra diferencia significativa. Entre los deudores de 15 a 29 años, el 24% tiene al menos una obligación con más de un año de atraso. La proporción baja al 20,6% entre los 30 y 44 años, al 14,5% entre los 45 y 59, y continúa descendiendo hasta llegar al 9,8% entre los mayores de 75.
El grupo de 30 a 44 años reúne la mayor cantidad, con 1,4 millones de casos. Sin embargo, la incidencia más alta y el deterioro más rápido corresponden a los menores de 30: los jóvenes en situación 5 aumentaron 87% en un año.
Las provincias del norte y de Cuyo presentan los porcentajes más elevados. San Juan encabeza el registro, con el 23,8% de sus deudores en situación irrecuperable. Mendoza se ubica alrededor del 18%, por encima del promedio nacional. El incremento alcanzó a todas las jurisdicciones; Neuquén, Chubut, Chaco y Santa Fe mostraron las mayores variaciones.
Una amenaza para el consumo
La acumulación de atrasos puede prolongar sus efectos incluso si los ingresos comienzan a recuperarse. Un deudor en situación 5 enfrenta mayores dificultades para volver al crédito formal o refinanciar saldos. Las entidades, a su vez, endurecen las condiciones y trasladan el riesgo a las tasas. Así, la mora puede dejar de ser solo una consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo y convertirse en un freno adicional para el consumo y las ventas en cuotas.
El informe no permite establecer cuánto explica cada factor ni seguir el recorrido de los deudores entre categorías. Pero la señal de fondo es inequívoca: la mora severa crece mucho más rápido que el universo de personas endeudadas y se concentra allí donde hay menos margen para absorber una nueva caída.

Más de tres millones y medio de argentinos ya tienen su deuda en categoría irrecuperable
