La posibilidad de un terremoto de gran magnitud volvió a instalarse en el centro del debate científico y social en Mendoza. El geólogo Javier García advirtió que la provincia y gran parte de la región de Cuyo atraviesan un período de vigilancia sísmica debido al extenso tiempo transcurrido desde el último gran evento tectónico registrado en la zona.

Si bien aclaró que actualmente no existe tecnología capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, el especialista explicó que las condiciones geológicas obligan a mantener una permanente preparación ante la posibilidad de un movimiento de gran intensidad.

«Las fallas geológicas funcionan como un resorte. Durante años acumulan energía por el movimiento de las placas tectónicas y, cuando esa energía se libera de manera repentina, se producen los terremotos», señaló García.

La preocupación se concentra principalmente en Mendoza, San Juan y sectores del oeste argentino, donde la interacción permanente entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana genera una intensa actividad tectónica.

La placa de Nazca se desplaza lentamente por debajo de la placa Sudamericana a una velocidad aproximada de entre 6 y 8 centímetros por año. Aunque el movimiento parece insignificante, la presión acumulada durante décadas o siglos puede desencadenar terremotos devastadores.

Los especialistas recuerdan que Mendoza posee uno de los antecedentes sísmicos más trágicos de América del Sur. El terremoto del 20 de marzo de 1861 destruyó prácticamente la ciudad y provocó la muerte de entre 4.000 y 6.000 personas, convirtiéndose en una de las mayores catástrofes naturales de la historia argentina.

Más recientemente, el terremoto de Caucete, en San Juan, ocurrido el 23 de noviembre de 1977, alcanzó una magnitud de 7,4 y dejó importantes daños materiales, además de víctimas fatales y miles de damnificados. Desde entonces, no se ha registrado en la región un evento de similar magnitud.

¿Por qué preocupa a los especialistas?

Los expertos sostienen que la ausencia de grandes terremotos no significa que el peligro haya desaparecido. Por el contrario, algunos estudios indican que el largo período transcurrido podría estar permitiendo la acumulación de tensiones en diferentes sistemas de fallas geológicas.

Entre las estructuras más observadas se encuentran las fallas activas del piedemonte mendocino, especialmente aquellas ubicadas en las cercanías del Gran Mendoza, donde se concentra la mayor densidad poblacional de la provincia.

Sin embargo, los científicos insisten en que no existe evidencia que permita afirmar que un terremoto ocurrirá en el corto plazo.

«Lo que sabemos es que vivimos en una zona sísmica y que los grandes terremotos forman parte de su comportamiento natural», explican los especialistas

Construcciones más seguras

Tras el terremoto de Caucete de 1977, Argentina endureció considerablemente las normas de construcción antisísmica.

En Mendoza, toda obra nueva debe cumplir estrictos requisitos técnicos, incluyendo estudios geotécnicos del suelo, cálculos estructurales específicos y materiales diseñados para absorber parte de la energía sísmica.

Gracias a estas medidas, los edificios modernos poseen una capacidad de resistencia muy superior a la de las construcciones antiguas, reduciendo significativamente el riesgo para la población.

No obstante, numerosos especialistas señalan que todavía existen viviendas construidas antes de la actualización de los códigos antisísmicos que podrían presentar vulnerabilidades ante un evento de gran magnitud.

Preparación, la clave para reducir riesgos

Frente a este escenario, los expertos coinciden en que la mejor herramienta es la prevención.

Los organismos de Defensa Civil recomiendan contar con planes familiares de emergencia, identificar zonas seguras dentro de los hogares, asegurar muebles pesados y participar en simulacros de evacuación.

También aconsejan disponer de una mochila de emergencia con agua potable, linterna, radio, medicamentos esenciales y documentación importante.

Para Javier García, el mensaje es claro: no se trata de generar miedo, sino de fortalecer la cultura de la prevención.

«No hay que estar preocupados; hay que estar ocupados», resumió el geólogo

Mientras la ciencia continúa monitoreando la actividad tectónica de la región, Mendoza mantiene encendida la alerta preventiva ante una realidad geológica ineludible: vivir sobre una de las zonas sísmicas más activas de la Argentina exige preparación constante y conciencia ciudadana.

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