Ocurrió en 1968, en la Sexta Sección de Mendoza. Dos empleados del casino aseguraron haber quedado paralizados frente a una nave y cinco figuras de baja estatura. El episodio tuvo repercusión internacional, movilizó a policías, médicos y especialistas, y terminó envuelto en una controversia judicial. Más de medio siglo después, el misterio continúa.

¿Y si una madrugada de 1968 dos mendocinos se hubieran encontrado cara a cara con seres de otro planeta? La historia parece salida de una película de ciencia ficción, pero sus protagonistas existieron, la denuncia llegó a las autoridades y el episodio ocupó las páginas de los diarios. Así nació el conocido Caso Casino, uno de los relatos más recordados de la ufología argentina.

Los protagonistas fueron Juan Carlos Peccinetti y Fernando José Villegas, dos empleados del casino que regresaban a sus casas cuando, según contaron, vivieron una experiencia que cambiaría sus vidas.

Una madrugada que terminó en pesadilla

Era el 31 de agosto de 1968. Según las reconstrucciones periodísticas, alrededor de las 3.42, el automóvil en el que viajaban se detuvo en un terreno baldío de la calle Neuquén, cerca de Laprida, en la Sexta Sección de la Ciudad de Mendoza.

Lo que dijeron haber visto a continuación resultó difícil de explicar.

Frente a ellos habría aparecido un objeto de forma lenticular, suspendido a poca altura del suelo. Cerca de la supuesta nave, los dos hombres aseguraron haber observado cinco figuras humanoides de baja estatura, con cabezas grandes, sin cabello y ojos brillantes.

Pero el episodio no habría terminado con aquella visión. Los testigos afirmaron que quedaron paralizados, incapaces de reaccionar ante la presencia de los extraños seres.

De acuerdo con sus declaraciones, las figuras les transmitieron mensajes relacionados con el Sol, las matemáticas y la gravedad. También habrían mostrado imágenes que los protagonistas describieron como una cascada, una explosión atómica y un paisaje transformado.

¿Fue una experiencia extraordinaria, una sugestión compartida o una historia cuidadosamente construida? La pregunta comenzaría a recorrer el país.

Fernando Villegas (con la mano en el rostro) y Juan Carlos Peccinetti hablan con la prensa el día después del supuesto encuentro con aliens, en 1968. Foto del 1 de septiembre de ese año en Los Andes.
Fernando Villegas (con la mano en el rostro) y Juan Carlos Peccinetti hablan con la prensa el día después del supuesto encuentro con aliens, en 1968. Foto del 1 de septiembre de ese año en Los Andes.

La denuncia que movilizó a policías y especialistas

Después del supuesto encuentro, Peccinetti y Villegas llegaron hasta la guardia del Liceo Militar General Espejo para pedir ayuda. Desde allí se dio intervención policial y ambos fueron trasladados al Hospital Lagomaggiore.

Los informes médicos de la época mencionaron un estado de excitación y pequeñas punciones en los dedos de uno de los protagonistas. Las crónicas también señalaron que no presentaban signos de haber consumido alcohol.

La historia adquirió otra dimensión cuando comenzaron las averiguaciones sobre el automóvil y el lugar donde supuestamente se había producido el encuentro.

Entre las actuaciones que se mencionaron en las reconstrucciones posteriores figuran mediciones con un contador Geiger, destinadas a determinar si existían rastros de radiación. No se habrían detectado niveles anormales.

También se habló de marcas en una puerta del vehículo y de la presencia de mercurio, un elemento que dio lugar a explicaciones alternativas.

Sin embargo, ninguno de esos indicios, por sí solo, permitió demostrar que los dos hombres hubieran estado frente a una nave extraterrestre.

Portada de la revista Flying Saucer Review, que muestra una imagen de peritos que trabajaron en la puerta del auto de Villegas, contactado supuestamente junto con Peccinetti, por extraterrestres. / Gentileza: archivo de Alejandro Agostinelli.
Portada de la revista Flying Saucer Review, que muestra una imagen de peritos que trabajaron en la puerta del auto de Villegas, contactado supuestamente junto con Peccinetti, por extraterrestres. / Gentileza: archivo de Alejandro Agostinelli.

De Mendoza a la televisión nacional

El caso saltó rápidamente de las páginas policiales a los medios de alcance nacional. Los protagonistas fueron entrevistados y llegaron a participar en Sábados circulares, el popular ciclo televisivo de Pipo Mancera.

La supuesta nave, los cinco seres y las marcas que habrían quedado en el automóvil despertaron el interés de investigadores del fenómeno ovni. La historia también trascendió las fronteras argentinas y pasó a integrar publicaciones especializadas.

En una época en la que los avistamientos de objetos voladores no identificados alimentaban debates en todo el mundo, Mendoza se convirtió inesperadamente en escenario de uno de los episodios más llamativos de la ufología local.

Lo que comenzó como el relato de dos trabajadores terminó transformándose en un caso que todavía despierta curiosidad entre investigadores y aficionados.

La Justicia puso en duda la historia

El episodio también tuvo una derivación judicial. La investigación quedó vinculada al juez de instrucción Jorge Marzari Céspedes y, según reconstrucciones periodísticas posteriores, la hipótesis del engaño ganó terreno.

Una de las explicaciones sostenía que el episodio podía haber sido una broma y que se habrían utilizado recursos artificiales para simular parte de lo relatado.

Pero hay una diferencia importante: las versiones conocidas sobre la investigación no permiten afirmar que una sentencia judicial haya demostrado la existencia de extraterrestres ni que los protagonistas hayan sido condenados por fraude. Tampoco permiten cerrar definitivamente todas las dudas sobre lo ocurrido.

Con el paso de los años aparecieron testimonios y reconstrucciones contradictorias acerca de la veracidad del relato. Incluso se difundieron versiones sobre una posible admisión de que todo había sido una broma, aunque ese punto requiere examinar las declaraciones originales y su contexto.

La controversia, lejos de apagar el interés, agregó otra capa de misterio.

¿Una historia inventada o un episodio que nunca se pudo aclarar?

Más de medio siglo después, el Caso Casino permanece en una zona incómoda entre el testimonio, la investigación y la leyenda.

No existe evidencia pública concluyente que permita afirmar que Peccinetti y Villegas tuvieron contacto con seres extraterrestres. Pero tampoco sería riguroso convertir cada detalle de su relato en una mentira demostrada sin revisar la documentación original.

La pregunta es qué ocurrió realmente aquella madrugada en la Sexta Sección. ¿Fue una broma que se salió de control? ¿Una experiencia mal interpretada? ¿O una historia cuyos detalles todavía merecen ser examinados a la luz de los documentos de la época?

La respuesta definitiva continúa pendiente de pruebas que permitan separar los hechos comprobables de las versiones que se acumularon durante décadas.

En Mendoza, el supuesto encuentro de los dos empleados del casino sigue formando parte de la memoria ufológica. Una nave, cinco figuras y una denuncia que llegó a los tribunales bastaron para construir una historia que atravesó generaciones.

Porque en el Caso Casino, el verdadero enigma no es solamente qué vieron aquellos dos hombres, sino qué ocurrió después y por qué, tantos años más tarde, la historia sigue despertando preguntas.

Separar hechos y versiones con precisiónReforzar el tono periodístico investigativo

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