El exentrenador cuestionó duramente a las autoridades del Superclásico entre Boca y River. Aseguró que el árbitro principal es hincha de Boca y disparó una frase explosiva sobre Silvio Trucco: «Es socio de Boca con carnet». Sus declaraciones reavivaron la polémica por las decisiones arbitrales que marcaron el encuentro.

El Superclásico entre Boca Juniors y River Plate, que terminó con victoria del Xeneize por 1 a 0 en La Bombonera, sigue generando repercusiones. Esta vez, el protagonista de la controversia fue Ricardo Caruso Lombardi, quien realizó fuertes declaraciones contra el equipo arbitral y puso bajo sospecha la imparcialidad de quienes estuvieron a cargo del encuentro.

El exdirector técnico no se guardó nada. En sus declaraciones, cuestionó la identificación del árbitro principal, Nicolás Ramírez, con Boca y apuntó especialmente contra Silvio Trucco, responsable del VAR, a quien le atribuyó un vínculo con la institución xeneize.

«Es socio de Boca con carnet», fue la contundente expresión que Caruso Lombardi utilizó para referirse a Trucco, en una acusación que, de comprobarse, abriría un interrogante de enorme gravedad sobre la transparencia del arbitraje argentino.

UN SUPERCLÁSICO ATRAVESADO POR LAS POLÉMICAS

Las declaraciones llegan después de un partido cargado de controversias. Boca se impuso por 1 a 0, pero River terminó con nueve jugadores, luego de las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel.

Silvio Trucco tuvo un papel determinante desde la cabina del VAR. Intervino en la revisión de la jugada que terminó con la expulsión de Martínez Quarta y participó en la evaluación de la acción que derivó en la roja a Montiel.

Sin embargo, también quedaron cuestionamientos por otras situaciones, entre ellas un posible penal sobre Nicolás Otamendi que no motivó una revisión en el monitor.

La publicación de los audios del VAR por parte de la Liga Profesional tampoco logró cerrar la controversia: los registros difundidos se concentraron en las dos expulsiones y no incluyeron todas las acciones reclamadas por River.

¿QUIÉN CONTROLA A LOS QUE DEBEN IMPARTIR JUSTICIA?

La denuncia de Caruso Lombardi vuelve a instalar una discusión que trasciende el resultado de un partido: la independencia, la transparencia y la credibilidad del arbitraje argentino.

Las afirmaciones sobre una supuesta pertenencia o vinculación partidaria de los árbitros deben ser respaldadas con pruebas. Pero, ante acusaciones de semejante magnitud, también resulta razonable reclamar explicaciones y transparencia a las autoridades del fútbol.

En un deporte donde una decisión arbitral puede cambiar un campeonato, la imparcialidad no debería ser solamente una obligación reglamentaria: debe ser una garantía para todos los equipos.

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